A
mis
fieles siervos que desean ardorosamente remememorar la lectura de las
sabias palabras que alimentaron y colmaron de dicha su alma.
A mis hijos pródigos
que se saltearon alguna de mis mensajes a este mundo de pecadores.
A las ovejas que se
suman a mi rebaño urbi et orbi y que desean conocer todas las sagradas
escrituras. |